domingo, 14 de agosto de 2016

Television en el Teatro Vorterix

 Me ha pasado, felizmente, más de una vez tener dos shows internacionales con apenas horas de diferencia. Y siempre que esto ocurrió, se dio que los shows suponían climas muy diferentes entre sí, más que nada por estilos de cada banda. Eso fue lo que pasó en el salto de Pixies a Regina Spektor, y también con Pulp y Joss Stone con apenas horas entre uno y otro. El sábado volví al Teatro Vorterix que había abandonado el jueves a la noche, luego del show de PIL, para ver por segunda vez en Argentina a los Television de Tom Verlaine. Pero a diferencia de aquellos conciertos disonantes, entre estos dos se encadena una lógica fácil de percibir. Así como Lydon con los Pistols le vomitó al mundo su furia y sacudió la música pop adormecida por el virtuosismo a mediados de los '70, Verlaine desde Nueva York redefinia la etiqueta “punk” con un sonido inédito, junto a Richard Hell, los Talking Heads, y el resto de la movida del CBGB.
Después del concierto de Television en 2013 (en el mismo teatro), saber que volvían y no verlos, hubiera significado una decepción. Los tipos me habían elevado los sentidos por poco más de una hora y media y no había manera de saber que eso podía llegar a repetirse y no estar presente. Y no solo estuve de nuevo, sino que además entré temprano, puesto que me interesaba la apertura a cargo de Barbi Recanati y Gustavo Fiocchi, la mitad de Utopians.
Salieron un tanto más tarde de lo pautado y dedicaron el breve set a mostrar tres de las nuevas canciones que serán parte de “Todos nuestros átomos”, el nuevo álbum de la banda que, producido por Jimmy Rip, presentarán en el mismo escenario el 23 de septiembre. Entre ellas, “El tren de la alegría”, canción que ya circula en las redes. Después, y para afirmar su ADN garagero frente a algún desorientado que aún no los ubique, se despidieron con dos covers: “Hurt me” de Johnny Thunders y “Dancing Barefoot” de Patti Smith. Mas allá de la buena recepción por parte del público (que fue llenando la sala mientras ellos tocaban, por lo que la idea de retrasar el set resultó positiva), y de escuchar los temas nuevos, resultó muy lindo percibir la emoción de los chicos ante la banda que estaban teloneando; una inocultable como sincera admiración.
Luego sí salieron los Television y luego de una breve intro, largaron el show con “Prove it”. Si bien la vez pasada nadie salió disconforme ni mucho menos del Vorterix, sí quedó claro que por tratarse de una banda tan esperada, a muchos nos quedaron varias canciones pendientes, en especial del imprescindible “Marquee moon”. El segundo tema fue “Elevation” entonces si aquellas ausencias en el setlist significaban algún tipo de deuda, Televisión las empezó a pagar con creces la noche del sábado.
Después de “Venus”, Verlaine (bastante parco como de costumbre a la hora de las palabras) miró hacia las bolas de espejos que cuelgan del techo del teatro y comentó que le resultaban hipnóticas. En ese momento a mí me pareció hasta gracioso eso en boca de él, cuando era su guitarra la que estaba produciendo ese efecto en nuestros cuerpos amuchados frente al escenario. Y el descomunal solo en “Tom Curtain” no hizo otra cosa que corroborar esa impresión. Cada vez que Verlaine punteaba en su guiitarra, era cuestión de cerrar los ojos y sentirse volar. A continuación, el turno de lucirse le correspondió a Jimmy Rip, en “1880 or so”(del tercer disco, el menos conocido de la banda), con una impronta más rockera, pero no menos inspirada.
El de anoche sí fue un show hitero, aunque la palabra hitero sea imposible de asociar al universo Television. Pero entre nosotros, cuando digo hitero, me refiero que hubo mucho de Marquee Moon y los nombres que fui citando son prueba de ello. Además volvieron a tocar un par de temas inéditos. “I'm gonna find you”, que es un blues rural al que Verlaine canta desgranando las palabras al estilo de Dylan. Y “Persia” una excusa para un descomunal cuelgue instrumental, donde las guitarras se cruzan en un prolongado ejercicio sonoro, en donde los climas orientales guían al momento más elevado en términos de inspiración. Los punteros laser de los encargados de seguridad que procuraban desalentar a los fumadores no conseguían otra cosa que complementar visualmente el efecto que la música nos traía desde el escenario. En un momento, Tom Verlaine se arrima a Jimmy Rip y le dice algo al oído, y el gesto casi que los vuelve humanos; oírlos complementarse parecía el resultado de un telepatía a prueba de interferencias. Tan ensimismado escribo recordando ese momento sublime, que casi se me escapa nombrar a Billy Ficca, quien desde la batería guió los climas de “Persia” con maestría.
El cierre quedó a cargo de la balada “Guiding light” y por supuesto, “Marquee moon” con los músicos sonriendo de ver a la gente coreado las intrincadas guitarras, que obviamente, vuelven a lucirse en esos más de diez minutos que el vinilo original, despidiéndose en fade, les impidió gozar a los melómanos contemporáneos a la edición del disco. Parafraseando aquella desgraciada traducción del tema de Harrison del Álbum Blanco en la edición local, podría titular a ese momento “guitarra, vas a volar”.

Comencé este posteo recordando el show de Television en 2013 y en el texto que le correspondió a ese show, con vergüenza por la osadía que significaba reclamarle algo a semejantes bestias, me acuerdo que anoté a “Friction” en la columna de pendientes. Pues bien, esa fue la elección de Television a la hora de regresar al escenario y despedirse de manera definitiva. Y entonces, aún para los que nos habíamos quejado de llenos, no quedaba más que reclamar y decir. Simplemente rendirse a que aquel recuerdo idílico, había quedado reducido a anécdota por un concierto todavía más grande que el anterior. Porque solo Television puede superar a Television.
Publicar un comentario