Otra
vez Movistar nos regalaba una excelente propuesta musical a sus usuarios. A sus
usuarios o a quienes hayan comprado las entradas que sus usuarios usureros
vendieron en algunas esquinas, porque escuché a más de uno contando la manera
en que se habían hecho de los tickets. Y la movida tenía en esta oportunidad
algunas variantes con respecto a las anteriores: mudaron la sede de Puerto
Madero al Planetario, y sumaron un segundo escenario más íntimo. Cuando llegué,
en el principal ya había tocado Junip. Me hubiese encantado ver al trío de Jose
Gonzalez (aunque leí por allí que no viene con los dos integrantes del grupo,
sino con otros diferentes), pero uno labura toda la semana, eso era muy
temprano, iba a ser largo y el Planetario
no queda a la vuelta de casa. Además esta noche lo voy a ver a Jose al Samsung,
por lo que espero que además de los suyo, se cope también con “Black refugee” o
algún otro tema del trío. Lo que sí se
pudo ver por las pantallas fue el mini set de los Onda Vaga en el escenario
íntimo dentro del Planetario. Un show al que no sé si por vi desde afuera y
no llegaba audio del público, si porque la baja calidad de la imagen y sonido, o
si porque mi imaginación tiene una idea equivocada de sus shows, pero la verdad
es que lo juzgué muy frio. Tocaron poco y más que nada se destacaron temas de
su primer disco (“Fuerte y caliente”) como “Te quiero” “ir al baile” y “Me pega
fuerte”.


Hasta
ahí era un show entretenido y fiestero, pero cuando arrancaron con “Cero y uno”,
la cosa cobró un vuelo inusitado. Cuando Café Tacuba adopta formas más modernas
e incorpora sonidos del pop menos conformista, son una banda del carajo. Del
carajo en serio. Cualquiera que anoche haya escuchado como sonaron el funky “El
ciclón”, “La locomotora”, o el cover de los españoles Ole Ole, “No controles” , sabe
perfectamente de qué estoy hablando. Y
el momento mágico fue con otro cover, “Déjate caer” de Los Tres, canción de la que se han apropiado
y convertido en un hit en toda Latinoamérica. A partir de allí las canciones se
mezclaron con varias alocuciones de Ruben Albarrán: primero reivindicando el
movimiento de estudiantes chilenos y su réplica en Mexico con el movimiento 132
(había banderas). Después saludando a unos chicos que estaban en la entrada del
predio y que formaban parte de un movimiento que promueve el vegetarianismo. Aunque
no sé cuánto les habrá alegrado a estos chicos que Ruben haya dicho algo como “al
menos cuando coman un bife, guarden un pensamiento para el animalito” (????).
Por último habló contra las corporaciones multinacionales, como si
Movistar y Samsung (auspiciantes del evento de anoche) fueran ONGs ambientalistas. Supongo
que como hay quien con diez Padre Nuestros lava sus culpas de la semana, hay
músicos que en un par de arengas pretenden resolver sus propios cuestionamientos
entre el espíritu libre de su arte y el sistema capitalista que les da de comer. La gente lo
aplaudió, y le sacó fotos con sus Iphones, sus Backberrys y sus cámaras Sony, todo a tono con la contradicción.
El breve show cerró con “La chica banda” con un ovacionado Gustavo
Santaolalla sobre el escenario.
El
show fue breve porque los bises fueron, por su duración, una especie de segunda parte. Ahí entraron más
suaves, con un adelanto del próximo disco llamado “De este lado del camino” y
que es un temazo que abre las mejores expectativas para con el trabajo. “El espacio”, de su disco debut, fue otro
momento de alto vuelo, y entonces llegó el turno de Emmanuel del Real y “Eres”;
un lujo. Volvió Ruben hicieron un par de temas más y el tramo “The bends” (???)
cerró con la bellísima “Mediodía”. Con “Esa noche” volvieron a poner a toda la
gente a cantar, y “El puñal y el corazón” los despidió mexicanísimos. Pero
había más. Y así como en los cruces entre mexicanos y argentinos en Las Vegas,
Maidana y “maravilla” Martinez dieron por tierra con los aztecas, en el encuentro musical
de Buenos Aires fueron los mexicanos los que nos dejaron knock out con una
versión de “Juegos de seducción” que la rompió.
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