sábado, 9 de agosto de 2014

Vero Verdier y Lucho Cervi en el C.C. de la Cooperación

            Este viernes ofrecía una buena cantidad de opciones musicales. Entre ellas, la presentación de “Remolino”, el extraordinario segundo disco de Acorazado Potemkin. Yo no llegaba por horario, y la verdad es que fue una lástima, porque el evento que motiva este posteo era ahí nomás y a continuación, así que hacer el doblete hubiese resultado formidable. Eso sí, de salir más temprano de casa me hubiese perdido del show que dio un loquito vagabundo que se subió al 26 mientras iba para el centro y, a cambio de unas monedas, se despachó con unos cuantos covers a capella de Guns'n Roses en versón Capusotteana, que incluyeron, en el caso de “Don't cry”, hasta traducción simutánea de la letra. La simpatía maravillosa que solo pueden provocar los locos, y si el pibe no oliera todo lo mal que olía, se compraba el colectivo conpleto. Como despedida unos pibes del fondo le pidieron una de Soda, y el loco reveló que en su vida cuerda (o no tanto) resultó un melómano hecho y derecho, pues nos cantó la nada condescendiente “Ella usó mi cabeza como un revolver”. En Primera Junta lo invitaron a bajar, porque los pasajeros se amuchaban adelante; ya sea porque querían apreciar su desafinado canto a una resptable distancia, o directamente porque no querían olerlo. Lástima, era divertido y yo elegí imaginar que no se bañaba porque había hecho una promesa hasta que se despierte Gustavo Cerati. O Axl Rose baje de peso, vaya uno a saber.
            Bien, volviendo al tema que nos ocupa (??), en la sala Osvaldo Pugliese del Centro Cultural de la Cooperación, a medianoche cantaban Vero Verdier y Lucho Cervi, presentando “Pink moon”. Que un espectáculo que promete canciones sin otra pretensíón que ofrecerlas en una versión despojada, elija ese  nombre para presentarse, ya de por sí es un excelente augurio. En mi caso además se sumaba la profunda necesidad de escuchar cantar a Verónica Verdier, porque aún no pude superar el síndrome de abstinencia de Proyecto Verona (?'??). Y además se sumaba la presencia de Lucho Cervi (ex-Auge, hoy solista con una interminable lista de presentaciones compartidas que incluyen, entre tantos, también a PV) en guitarra, con lo cual la noche venía completita.
            Además del hermoso nombre con el que la bautizaron, la sala del Cooperación es perfecta para este tipo de propuestas. Sillas y mesitas rodeando un escenario que en relación con la sala, es muy amplio. Es esa forma la que permite construir ese ámbito de intimidad que un recital así requiere. En mi caso, un café que despabile (era medianoche, había laburado todo el día y los años no vienen solos) y a disfrutar. Y vaya si me recibieron bien, tanto que ya el primer tema fue “Vértigo”,  de Proyecto Verona. Tanto Vero como Lucho salieron con lentes oscuros (después Vero aduciría un problema ocular, y explicaría el otro par de lentes en la solidaridad de Lucho) y tocaron toda la primera parte con dos guitarras acústicas, algo que me provocó intriga, porque el despliegue del escenario ofrecía además un teclado, un bajo y una elemental batería. Enseguida con “Mrs. Robinson” el concierto sí tomó el rumbo que prometía: folk de los '60 y '70, más ese mismo espíritu replicado en décadas posteriores. Bienvenida entonces la canción, esa que sumadas a las imagenes de la película, me llevaron a tener alguna vez la primera y elemental noción del concepto de MILF.
            Esa primera parte exclusivamente con guitarras incluyó  versiones de “Something stupid”, “Cruzando puertas” de Draco Rosa, “Tu voz bipolar” (Vero habló de ella como la primera y única canción que compuso en guitarra y para mí fue un regalo; “Caravana” quedó inamovible en mi Ipod desde el mismo día de su edición), y una de Corinne Bailey Rae que cuando dice “go, put your records on, tell me your favourite song” bien podría resumir el espíritu del encuentro musical al que asistíamos. Además Vero Verdier alcanza, a mi gusto, la más destacada performance vocal de la trasnoche del viernes. “Tiny dancer” y “California”, rescatando la etapa folk de Joni Mitchell, cerraron esa primera parte.
            Cuando uno relata o comenta shows como este corre dos riesgos: el primero, limitarse a nombrar una sucesión de canciones, lo cual, con su solo encadenamiento, es capaz de reconstruir una noción patente del clima que se creó a partir de ellas. El segundo riesgo es extenderse en cada canción, porque su historia, la manera en que uno la conoció, el sginificado y sentimiento particular que despierta en cada uno, provoca innumerables caminos posibles. Así que para la segunda parte del show, voy a ser más resumido. “Like star”, la luminosa y dulce melodía de Corinne Bailey Rae abrió ese segmento, ya con Vero Verdier sentada el teclado. A partir de allí el clima tomó un ritmo más marcado que terminó por consumarse cuando un baterista invitado le marcó el pulso a “Fixing a hole”. “Be bop”, ese tema jazzeado que abría “Encendida” cerró la lista de citas a Proyecto Verona, ya con Lucho Cervi tocando el bajo.
            Hacia el final fueron y volvieron en el tiempo. “Easy” de los Commodores, “You send me flying”, rescatando a la Amy Winehouse más jazzera, y por supuesto “Pink moon”, leit motiv de la cita. Confieso que yo ya me daba por satisfecho, pero unos aplausos tibios, mínimos, como cuidando de que un bullicio repentino no quiebre el clima encantador que nos había impregnado durante ago más de un ahora, consiguieron que Lucho y Vero regresen para despedirse con un par de regalos más: “Más y más”, del Draco más masivo, y “Valerie” de The Zutons, aunque abordada desde el mismo lugar con el que la versionaron Amy Winehouse y Mark Ronson.

            Si mi viaje de ida al centro había incluido a un lunático imitador de Axl Rose, el regreso estuvo acompañado por un taxista que no paró de murmurar todo el viaje. Como un rumiante, su boca se movía y despedía sonidos ininteligibles, que en la mente del conductor seguro se consumaban en palabras e ideas, vaya a saber acerca de qué dilema. O tal vez, a su tímida manera, él también volvía cantando.




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