domingo, 14 de septiembre de 2008

Hamacas al Rio en Notorius

Era una linda noche la se ayer para abrigarse al calor de las melodías de Hamacas al Río, que en Notorius presentaban su reciente EP “Un pequeño relato”, y que desde hace un par de días se puede descargar gratuitamente en su web. Quienes visitan este blog, saben lo que opino y disfruto de la música de Hamacas, así que no voy a ser reiterativo con palabras que intenten describir la intensidad de sus armonías, ni el efecto seductor que me provocan. Hoy tengo, simplemente, ganas de contar.
Notorius es un lugar en el que uno no puede sentirse de otra forma que no sea a gusto, rodeado de buenos discos para revisar y que ayudan a amenizar cualquier espera. Un lugar en donde uno puede cruzarse con un desconocido que al pasar, y no mediando otro motivo que el de reparar en el mismo Cd, es capaz de expresar algo como que “el mejor año del jazz fue el ‘43”, para terminar hablando de Parker, Hendrix y Pastorius. Ese tipo de lugares capaces de devolver esa sensación placentera por la música que la ambición acumulativa en tiempos de “free download” pareciera habernos hecho olvidar. Adentro, ya en la sala, esta sensación se mantiene y colabora para adentrar al público en el clima del show. Todavía permanecían en mi paladar los aromas del camembert, el sésamo y los higos; de los mejillones en azafrán y dijón; de la creme brulee y un malbec que había viajado directamente desde Cafayate para adueñarse de mi memoria. Y como venía de una esquina que resulta un pequeño retazo de Paris en Buenos Aires, no dudé en acompañar la música con una copa de cognac, ya que había decidido por mi cuenta que anoche, el río de las hamacas bien podría ser el Sena.
El show fue más largo que lo habitual, la presencia de un piano de cola le entregó a algunas canciones un matiz acústico encantador. Volvieron algunos temas que no sonaron en el último show, como “Mitad de Junio” y “Ya sé volvés” que están entre mis preferidas; y Laura aprovechó para compartir su alegría por haberse recibido de instructora de algo que honestamente no entendí bien qué era, pero que por el nombre relaciono directamente con la meditación (o con alguna arte marcial, pero me quedo con lo primero). Y por supuesto, las tres canciones nuevas que se sostienen en los mismos argumentos que las anteriores: “Un pequeño relato”, “El canto de la sirena” y “El mismo invierno”, todas ellas con la voz de Paula Meijide en coros.
El final fue con “Mañana” y el anuncio de una nueva fecha para el Viernes 17 de Octubre. Hamacas se había encargado de encontrarle el sonido perfecto capaz de decorar cada uno de mis sentidos para mi sábado de cadencia parisina. Afuera, el invierno era el mismo, pero la noche única, una vez más.
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