viernes, 12 de agosto de 2011

Bicicletas en Niceto

Diez años no son poca cosa. Y mucho menos acá en la Argentina de hoy. Porque fechar el nacimiento de un proyecto diez años atrás, significa pensar en 2001, año que se caracterizó mucho más por abandonos y renuncias, que por emprendimiento tenaces. Y Bicicletas celebró anoche en Niceto su primera década de existencia. Eternos emergentes de la escena indie local, creadores de dos discos fantásticos y un puñado de EP’s a la misma altura, que anoche no solo festejaron el decimal aniversario, sino que además se reencontraron con su público después de un paso por México, cuyo aire les debe haber venido de maravillas, porque ofrecieron el concierto más contundente que les vi desde que tuve el placer de conocerlos.

La noche empezó con dos bandas que amenizaron la previa: Bittrox (no los ayudó el sonido demasiado saturado. Guitarras al frente, pero me resultaron más interesantes cuando se volvieron bailables) y Error Positivo (un rock clásico que no me dijo absolutamente nada). Y poco después de las diez de la noche, Bicicletas abrió el show con “12 peces” ante un público que colmó la capacidad del boliche. Y citando la letra de la canción, ya no hubo nada que hablar. Porque lo que siguió fue un perfecto resumen de la carrera de la banda y una demostración cabal del progreso conseguido en todos los ítems posibles. Contundencia en la interpretación, soltura sobre el escenario, cohesión absoluta en un vivo que supera y engrandece a lo conseguido en el estudio. Ayudados por un sonido impecable, Bicicletas consiguió una performance arrolladora. “Ojos” fue el segundo tema, siguiendo el ordenamiento del sorprendente álbum debut de 2006, y confirmó además que la energía proveniente del escenario tenía respuesta abajo del mismo. “Conversación” (de “Quema”-2009) fue el primer avance sobre el segundo disco, pero fue lo de menos. La coherencia sostenida en la versatilidad de la música de Bicicletas es la que aporta los condimentos y climas más allá de las diferentes etapas de su historia. Eso sí, mucho guiño para fans históricos, con citas a “Deslizate naranja”, su primer EP del año 2003, como el caso de “Un jueves”.

Una pantalla al fondo del escenario proyectaba imágenes del ideario del grupo: peces, esqueletos danzantes, ojos que crecen amenazantes, mucho colorido geométrico acorde con el habitual acompañamiento lumínico sostenido en flashes repiqueteantes, fueron los condimentos para completar en ambiente la propuesta. Pasajes hipnóticos en canciones que se aletargan y seducen, como “El gran Houdini”, canciones de desamor hiriente como “Pajaros” (hoy quiero verte llorar, una vez más) y explosiones desbordantes de energía como “En el aire”, aquel tema insignia de “Sonar”, el programa dedicado al indie local de la desaparecida FM Kabul (cómo se la extraña!). De todo y para todos los gustos. Una casa que ríe y sangra, la cita habitual a “Adams family” antes de “Araña negra” (punto alto de sus shows y contenedora de una de las citas culminantes de sus letras: piso la mierda de mi perro para tener suerte), y la versión en clave cumbia psicodélica de “La casa del sol naciente”, único abordaje a “Cubiertas”, su último EP de covers de rock latino. Y junto a eso, la potencia de canciones como “Sol”, “Pica, pica” y “En tu cara” que contagian su pulso incesante y provocan un trance de extremidades que replican el ritmo en cada movimiento compulsivo. Reservaron el hit “11 y 20” para la hora que concuerda con el nombre de la canción, y revivieron el grito de Billy Bond, invitando a salir al sol a los idiotas, en el final de “Quema”.

Antes del show, mientras Niceto era inundado por la música de Primal Scream, Who, Doors, Pistols, Sumo y unos Violadores sorpresivamente actuales con aquello de “bombas a Londres”, la proyección sobre el telón que cubría el escenario, citaba a Miguel Abuelo: “Oye niño, no seas tonto. Haz tu cabeza estallar”. Y entonces el final potente e intenso con “Granada y paraíso” fue una especie de corolario para con aquella propuesta. A tu cabeza la haces estallar vos, o te la hacemos estallar nosotros. Y así fue el cierre, aunque quedó tiempo para “El extranjero” como bonus track para una noche seguro inolvidable para la banda, pero también para quienes tuvimos la suerte de estar en la merecida celebración. En lo que a mí respecta, me quedé con ganas de escuchar en vivo más temas de “Cubiertas”, porque canciones como “El esqueleto” (de Victimas del Doctor Cerebro), “El gran señor” (Auténticos decadentes) o “Pájaros de fuego” (Los Tres) le sientan a la perfección a la banda, pero no faltará oportunidad. A la salida, Palermo disfraza el invierno en una quietud templada y húmeda que anticipa el hielo celestial que ahora se descarga mientras escribo esta crónica, pero esa es otra historia. Yo salí tarareando y extrañando “Si el tren de la noche te viene buscar…”. No estuvo mal como cable a tierra para tanta energía. Felices diez años, Bicicletas!

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